Coro Cervantes

Nuestro Director

Mundo Clásico (01/12/2003)
Maruxa Baliñas

Tan interesante para la inteligencia como para el oído

Pocas veces un disco me interesa tan francamente como éste. Pocas veces me presentan un repertorio tan desconocido y al mismo tiempo tan importante. Menos veces aun este descubrimiento de repertorio nuevo aparece en una versión de tanta calidad como la presentada por el Coro Cervantes de Londres.

Y no es que se trate de compositores desconocidos o conocidos sólo por lo libros, al contrario, con la excepción de Vicente Goicoechea (1854-1916) y quizás Nicolás de Ledesma (1791-1883), los compositores recogidos en este disco son absolutamente famosos, y entre ellos están nuestros 'grandes compositores' nacionales: Falla, Albéniz, Granados, Arriaga, etc.

Por lógica, y dadas la época -el largo siglo XIX- y ambientes culturales en que vivieron, era de suponer que todos ellos habían compuesto, en mayor o menor medida, obras religiosas. Pero ni la bibliografía usual, ni a veces los catálogos de obras completas, recogen estas piezas corales religiosas. Entre ellas hay algunas que parecen 'de circunstancias', pero también otras de gran interés musical.

Las estéticas de las obras son bastante variadas. El Christus Factus est de Goicoechea es, a pesar de su fecha relativamente tardía, una obra en stilo antiquo, claramente dentro de la estética de la creación del mito de la música renacentista como 'Siglo de Oro', como también Qui manducat de Monasterio. Similar es el caso de la Salve montserratina de Bretón, formalmente renacentista en esa alternancia de la Salve gregoriana con las partes corales, pero donde además es evidente la referencia sonora al Requiem de Mozart y a las grandes misas del XIX.

O Salutaris de Vives, en cambio, es un aria de salón como tantas, donde el piano es sustituido por un órgano (sin cambiar apenas el lenguaje instrumental) y el coro que le acompaña parece el de la ópera o zarzuela correspondiente. Similar es el caso de la Salve Regina de Nicolás de Ledesma, perfectamente enraizada en el estilo algo vacío de la música religiosa del XIX y en la música organística francesa.

Finalmente L'herba de l'amor es un canto llano similar al tardo-medieval, a pesar de ser una de las pocas obras del disco que no está en latín sino en catalán, por supuesto con las características del canto gregoriano decimonónico anterior a Solesmes.

La obra más 'moderna' del disco es por supuesto la Salve de La Atlántida, que ya no pertenece ni por época ni por estética a un disco dedicado a la música española decimonónica.

Interpretativamente el coro se beneficia de toda la tradición vocal inglesa, de la cual, no hay que olvidarlo, han salido algunas de las mejores grabaciones de música española antigua (del Renacimiento y Barroco). Fernández Aransay, el director, puede estar justamente orgulloso de su coro -patrocinado por el Instituto Cervantes de Londres pero con una categoría que excede lo esperable en un coro institucional- así como de su trabajo concreto en este disco.

El editor -a quien ha encantado el disco- me ruega que haga una solicitud al maestro Fernández Aransay: que en sus próximos trabajos tengan presente las obras corales del pianista gaditano Sixto Pérez, exiliado en Londres por obra y gracia de Fernando VII, y fundador en aquella ciudad de una 'Capilla Española', precursora de este Coro Cervantes.