Coro Cervantes

Nuestro Director

Organists' Review (01/05/2003)
John Collins

Según el conciso e informativo artículo del disco, nos ha de sorprender que, dados los avatares políticos del siglo XIX español haya música sacra española. Fue en 1903 cuando la importancia de dicho género fue restablecido. En este CD tenemos casi 80 minutos de música excelente, interpretada por el brillante joven director Carlos Fernández Aransay. Algunos de los compositores son bien conocidos por sus obras en otros géneros, pero muchos otros los encontramos por primera vez. La gran mayoría de estas piezas son estrenos discográficos.

La primera obra de este CD, un salmo del Oficio de Difuntos escrito por Albéniz, es lenta, predominantemente en acordes y prepara bellamente el talante del disco. La Salve de Granados usa como interludios frases muy imaginativas para órgano solo, mientras que la versión de Bretón un canto llano va introduciendo un estilo más moderno. Una de las mejores piezas del disco es la Salve de Ledesma, un organista de Aragón. El Salutaris de Vives lleva acompañamiento de órgano con acordes repetidos en la mano izquierda y es de carácter casi operístico; después de la  soprano solista, el coro entero entra para repetir el texto. La pieza de Arriaga, que murió con sólo 20 años de edad en 1826, es mucho más delicada - quién sabe lo que habría escrito este muchacho si hubiera vivido más tiempo. 0 Crux de Sor tiene una bella línea melódica para las sopranos y las dos piezas de Eslava (tal vez, mejor conocido por su exhaustivo método para órgano) son simples y efectivas: Bone Pastor es una obra infrecuente en ritmo ternario. Las dos piezas de Barbieri usan el texto de modo muy descriptivo y dramático, interpretados con precisión por el coro. L'herba de l'amor de Granados tiene un solo de soprano bellamente entonado (con texto en catalán), que conduce a un tutti gradual de las voces. De talante similar es el clímax de Qui manducat de Monasterio. Christus factus est de Vicente Goicoechea es intensamente cromático. A pesar de que muchas de las obras son lentas y tienen un talante oscuro, las obras tienen todas su propio encanto y el amor y entusiasmo del director por esta música es evidente. El coro responde con una interpretación excelente y disciplinada, y el acompañamiento al órgano de Tansy Castledine nunca distrae.  

El libreto que acompaña el disco ofrece un interesante contexto histórico y breves notas sobre los compositores, detalles del órgano (Exeter College, Oxford), y algo muy útil para todos los que quieran explorar las obras por su cuenta: una lista de los editores. Para este crítico, todo ello ha supuesto una maravillosa introducción a la música coral española posterior al Barroco. Espero que Carlos Fernández Aransay haga muchas más grabaciones como ésta para traernos los tesoros de este repertorio.