Coro Cervantes

Nuestro Director

Musicweb (01/12/2003)
Robert Hugill

El Coro Cervantes es un coro con sede en Londres que se ha especializado en la música de la península ibérica. Este disco, el segundo con Guild, es un panorama de la música sacra española y ( latinoamericana)del siglo XX. La música de este disco se puede dividir en dos categorías: música de compositores desconocidos por la mayoría y música de compositores que la gente conoce pero de los que la gente ignora que habían escrito música litúrgica. Como tal, ilumina de manera maravillosa la actividad coral en la España del siglo XX. Si muchas de estas obras caen en la categoría de de música efectiva y útil, más que de música inspirada, es probablemente porque mucha de ella fue escrita como respuesta a los cambios necesarios en la iglesia española.  Hubo tres congresos sobre música religiosa en 1907, 1912 y 1928 seguidos por la guerra civil, que cambió el panorama para siempre. Después, en 1962, el Segundo Concilio del Vaticano, cambió la actitud de la iglesia ante la música religiosa. 

Prevalece un estilo parecido a la modalidad de Howells con un toque de canto llano: obras que funcionarían muy bien en un contexto litúrgico pero que no siempre mantienen el interés cuando se escuchan sin interrupción en un CD. Hay algunas sorpresas: la Oratio de Ernesto Halffter no muestra ningún eco de su gran maestro, Falla, mientras que el Panis Angelicus  de su sobrino  Cristóbal Halffter es una versión encantadora para voces blancas, con algunas texturas de una austera belleza. El Ave Maria de Frederic Mompou carece de la bella simplicidad de sus más conocidas obras para piano, pero el de Joaquín Rodrigo se deleita en sus interesantes texturas vocales. El nombre del Padre Donostia, un monje capuchino, es nuevo para mí: contribuye al CD con un  O Jesu mi Dulcissime que consigue escaparse de lo obvio. Otra obra que funciona de manera sorprendente es el sombrío O vos omnes de Pau Casals.

En este CD hay dos solos de órgano. El primero, de Jesús Guridi, tiene un comienzo vigoroso que suena como si su autor hubiera escuchado demasiado a Widor, pero la pieza da resultado tanto por lo difícil como por lo efectivo, a pesar de no ser siempre muy original.  El segundo solo, de Xavier Montsalvatge, es la primera obra de verdadero modernismo estilo siglo XX en este CD. Esta fascinante obra casi hace sombra a las obras anteriores, efectivas pero derivativas.

Las dos piezas de Abril, que siguen a Montsalvatge, sirven mucho para cubrir el espacio entre la modalidad genérica de las piezas más tempranas del disco y el modernismo de Montsalvatge. El CD acaba con la obra que ganó el primer premio en el Concurso Coral Juan Bautista Comes. Esta pieza, Speculum in aenigmatem de César Cano, es fascinante y provocadora. Espero escuchar más obras de Cano.

Posiblemente la obra más fuerte del programa ni siquiera es litúrgica  Hieremiae prophetae lamentationes de Alberto Ginastera -basadas en textos que él seleccionó de las Lamentaciones de Jeremías- fue escrita para ser cantadas en concierto. Compuestas durante su exilio en los EE.UU. en 1946, inician este CD con un grito. Esta es una obra tremenda, en absoluto una versión obvia de las conocidas palabras del texto. La música puede ser bastante peliaguda y hay algunos atisbos de serialismo, pero el coro la canta con un sentido maravilloso de la línea y consiguen un sonido bello, como un murmullo en el segundo movimiento. Da la sensación de que la pieza pone a prueba al coro hasta sus límites, pero esto sólo consigue incrementar la sensación de desasosiego, incluso de malestar que Ginastera consigue crear.

Las interpretaciones son admirables por su claridad y precisión; el coro da en el clavo por su musicalidad en esta música nueva. Si tengo alguna crítica, es la falta de tono latino en las piezas: en vez de eso, tenemos un sonido muy inglés: claro y exacto, tal vez un poco demasiado frío. El latín no se pronuncia en latín, algo que parece descuidado.

Este interesante disco abre una ventana a una tradición musical litúrgica totalmente diferente. Aunque no todas las piezas son interesantes, son de todas maneras bienvenidas por contribuir a un panorama exhaustivo y bellamente interpretado de la música litúrgica de la España del siglo XX.